Mucho se ha dicho sobre las nombradas caravanas del éxodo migrante que se han colocado de manera duradera en el paisaje mesoamericano. Las fronteras son amovibles, y los regímenes que las conllevan atraviesan los territorios con la misión de bloquear, vigilar y detener a las y los migrantxs en cada etapa de su viaje.

A este contexto de militarización se suma la pandemia de la COVID-19. Hace poco más de un año se vislumbraba la lejana posibilidad de que ésta llegaría a México, pero a pocos se nos ocurrió pensar que trece meses después seguiríamos en una situación de emergencia. 

Esta misión de observación, y por ende el informe que le sigue, viene colocándose en estas complejas dinámicas. Desde Las Vanders, hemos observado como, pese al confinamiento que solamente pudo ser efectivo para algunxs, se alzaron una serie de coreografías de cuerpos a través de marchas de estudiantes, de migrantxs o feministas, levantando la voz en defensa de la vida.

 

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